Dicen que mientras el feto está dentro del cuerpo de su madre,
conoce todos los misterios del mundo.
Cuando nace, un ángel le pone un dedo en la boca
y el niño conserva esa huella en su rostro:
un ligero surco entre el labio superior y la nariz.
Agnès Desarthe


7 comentarios:
Qué belleza de interpretación. ¿Mantendremos toda la vida la marca del dedo en nuestra boca, aunque los avatares traten de diluirla? Que así sea. Que permanezca, aunque sea recóndita. Nos sujeta al origen no tanto temporal como del sentido del ser.
(Me gustan mucho las fotografías,)
Y no nos obliga a guardar silencio sino a olvidar.
Si, aunque algunas miradas parece que guarden silencio...
Cuando hace algunos años, una amiga, viendo mis fotos de cuando era pequeña, me dijo, que en todas estaba seria, me sorprendí. Las fui mirando todas y era cierto, no había ni una sonriente y desconozco la razón.
Sigo manteniendo es huella en mi rostro y tampoco sé la razón.
Preciosa fotos.
Besos
Aquí, si recuerdas algo de esos misterios no te lo calles, eh? por aquí andamos despistados...
Qué niños tan ricos tenía, cómo los echo de menos.
¿han crecido mucho?
La mías sí.
Besos
Ahora son adolescentes, y rebeldes.
Snif.
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