Esfínter



Suele ocurrir también
que, sostenido aún en movimiento,
alguien caiga
en la abertura del pánico. Es
por efecto del vértigo que arrastra
como un esfínter los bordes
de la abertura. Su tiempo, entonces,
queda detenido. En el
pánico.

Hilos, Chantal Maillard


5 comentarios:

emejota dijo...

Ufff, qué angustia. Hace poco fotografíe un par de bichejos pero no me salieron tan bien como este. Bss.

mariajesusparadela dijo...

Expresiva y amante de la naturaleza, Chantal.

Odiseo dijo...

Mas caer en la abertura del pánico, caer en el agujero del vacío o sentir un deslizamiento sin control temporalmente no implica la desaparición. Todos hemos sido víctimas del pánico alguna vez. Solo torearlo, considerarlo como un estar efímero y no dejar que se establezca en nosotros, solo eso permite sobrevivir y eludir la nada. Luego, uno sale más reforzado. La abeja está dotada para efectuar sus funciones encomendadas, fijas, menos posibilistas que las del hombre. Éste también las tiene, pero dispone además y a diferencia de la abeja de un margen que rompe la planificación: es ahí donde hay que libar la sustancia que nos haga fuertes. Buscar nuestros márgenes interiores se impone como parte de nuestra capacidad de supervivencia y de sntido.

Odiseo dijo...

Que me gusta mucho la instantánea que la abeja no verá jamás. Gracias en su nombre.

Pluvisca dijo...

Es que el pánico paraliza

la foto genial

besos

Estic amb els paletes i el bany bufffffffffffffff

fotos by raticulina

presenciadeespiritu@gmail.com