Una de las experiencias más sublimes, pero también desconcertantes es tener las nubes debajo desde lo alto de un monte. Lo de los aviones no tiene mérito. El asombro es subir a una altura considerable, atravesar la masa de bruma y disponer de ella a tus pies, como ingenuo humano. Te hace sentir bastante humilde, no obstante imaginar que eres dios olímpico.
2 comentarios:
Una de las experiencias más sublimes, pero también desconcertantes es tener las nubes debajo desde lo alto de un monte. Lo de los aviones no tiene mérito. El asombro es subir a una altura considerable, atravesar la masa de bruma y disponer de ella a tus pies, como ingenuo humano. Te hace sentir bastante humilde, no obstante imaginar que eres dios olímpico.
El otro paisaje me trae otras asociaciones de ideas. Los trabajos y los días de la humanidad, por ejemplo.
Ambas fotografías son soberbias, enhorabuena.
Publicar un comentario