Esta joven meidosem es toda oriflama. Su rostro sólo dice "Contemplad mis oriflamas". Y son tan nítidas que es una gozada y que uno piensa "¿Quién será esta meidosem porta-oriflama?", porque son, aunque ella no lo sepa, oriflamas que no significan nada.
Bajo ellas, aquél que esté destinado a verlo podrá contemplar otra cosa que ni siquiera ella adivina, ocupada como está en su pavoneo.
Retrato de los meidosems, Henri Michaux

2 comentarios:
Las llamas blancas están más cerca de la lluvia que del fuego. Me gusta esa foto.
Y es que la vanidad no deja ver nada...
Petons
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