Retrato (4)




Aquí, una llanura ondulada abalanzándose hacia el meidosem que se detiene, estupefacto, soltando su trabajo, en el que estaba no obstante muy empeñado, soltándolo todo para obedecer a esta fatal fascinación.
Los elásticos de su ser se tensan, se dilatan.
Puede que no sea tan peligroso como parece.

Retrato de los meidosems, Henri Michaux


2 comentarios:

Odiseo dijo...

Tal vez los meidosems no han comprobado todavía que la elasticidad se amplía en apariencia ilimitadamente y que igual que se expande pueden contraerse y entonces envolver de nuevo al ser, porque hay seres que atraen poderosamente a los meidosems y de los que estos son incapaces por voluntad propia de apartarse, porque sin ellos se sienten vacíos...

Bella fotografía en despliegue.

Pluvisca dijo...

Puede que incluso sea beneficioso...

petons

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